Somatización. Cuando el malestar psicológico se expresa con el cuerpo

¿Alguna vez has tenido algún problema físico del cual no has encontrado el origen? Si la respuesta es sí, es probable que hayas sufrido un problema de somatización. Continúa leyendo para conocer más sobre este problema tan común

La somatización es la aparición de una serie de síntomas físicos sin una causa orgánica justificada, y que interfieren en nuestro desarrollo personal, laboral y/o social. Por tanto, somatizar, implica la expresión de factores psicológicos o emocionales en síntomas físicos, básicamente se trata de un dolor emocional (que no expresamos) y que, finalmente se convierte en un problema físico.

No existe, por tanto, una causa orgánica, pero esto no significa que el dolor no sea real.

Los problemas de somatización en España afectan a un 28,8 % de la población, siendo más comunes entre mujeres que en hombres. El ritmo de vida de la sociedad actual puede llevarnos a experimentar gran cantidad de estrés, preocupaciones y malestar emocional. Estos componentes pueden provocar la aparición de una serie de síntomas físicos. Por tanto, el conflicto psicológico se expresa a través del cuerpo en forma de síntomas de distinta índole.

Síntomas físicos más frecuentes en los problemas de somatización

  • Síntomas gastrointestinales: diarrea, intolerancias alimentarias, dolores abdominales, úlceras…
  • Síntomas cardiacos y respiratorios: dolores de pecho, taquicardias, sensación de ahogo, mareos…
  • Síntomas neurológicos: cefaleas, dolores musculares, desvanecimientos…
  • Síntomas sexuales: impotencia, problemas menstruales, pérdida de apetito sexual…
  • Síntomas dermatológicos: acné, soriasis, eccemas, dermatitis…

Pese a que con mucha probabilidad todas las personas hemos somatizado en algún momento de nuestra vida, existen una serie de factores que aumentan el riesgo a somatizar, como son: tener las capacidades y los recursos para afrontar las situaciones, expresar las preocupaciones y las emociones, y verse expuesto en mayor o menor medida a preocupaciones que le puedan generar malestar.

 

¿Cómo reducir el riesgo a somatizar?

  • Expresar como nos sentimos: el contar nuestros problemas y preocupaciones ayuda a aliviar nuestro malestar.
  • Introspección: es importante pararnos a pensar cómo nos sentimos y los motivos que nos pueden llevar a que experimentemos esos sentimientos.
  • Reducir las situaciones de estrés: no se trata de evitar si no de intentar obtener herramientas para que esas situaciones que en muchas ocasiones no podemos cambiar no nos generen tanto malestar.
  • Hacer actividades que nos gusten y contar con apoyo social: realizar actividades placenteras para ti puede ser de gran ayuda y una gran herramienta para descargar el estrés, lo mismo ocurre con el círculo social. No te aísles, sal con las personas importantes para ti y haz cosas que te gusten.
  • Llevar un estilo de vida saludable: hacer ejercicio, llevar una dieta equilibrada, mantener las horas de sueño…

También, debemos recordar que en muchas ocasiones no es suficiente con estas sencillas pautas y se precisa de ayuda profesional. Si te sientes identificado con estos síntomas que te presentamos ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotras! Tenemos a tú disposición un equipo de profesionales especializados en este tipo de problemáticas.

Apego: qué es, tipos e implicaciones psicológicas

El apego es la forma en que entendemos el mundo, a los demás y a uno mismo a partir de la primera vinculación establecida entre el bebé y su figura de cuidado. A lo largo de este artículo, nos adentraremos en este concepto, su importancia y los tipos de apego que hay.

Al nacer, estamos completamente desprotegidos y no podemos asegurar nuestra supervivencia, como pasa en la mayor parte de los mamíferos, por lo que, necesitamos de otro ser humano que se encargue de nuestro cuidado, alimentación, estimulación para explorar el mundo, etc. Esta figura responsable de nosotros, es el cuidador/a (habitualmente suele ser la madre) y, a través de él/ella, de cómo nos cuida, cómo nos vinculamos con el /ella, de si es una figura coherente, nos da cariño y seguridad o no, es una persona estable o no, desarrollamos nuestro tipo de apego

Cuando nacemos, para hacernos una idea, podemos imaginar el cerebro como si fuese una “plastilina”, la cual se va moldeando y en la que se pueden hacer mil formas o dibujos. Bien, pues nuestro cerebro, salvando las distancias, es similar. Al nacer, el cerebro tiene que comenzar a “dibujar” sus rutas neuronales, conexiones y estructuras cerebrales, que serán la base de su formación posterior. Imaginemos ahora que vamos a hacer una excursión al campo y que, al llegar al lugar nos gustaría dar un paseo y conocer la zona. De pronto, vemos que, del campo a través, sale un camino. ¿Crees que irías campo a través o que te dirigirías por el camino que has visto? Bien, la mayor parte de nosotros, nos iríamos por el camino que vemos que está hecho. Pues del mismo modo, funciona nuestro cerebro. Las primeras rutas y caminos que forma y toma nuestro cerebro son a partir del apego, es decir, esa primera vinculación con la figura del cuidador/a.

 

El apego es, por tanto, un vínculo afectivo que se establece desde los primeros momentos de vida entre la madre (o cuidador/a) y el recién nacido o la persona encargada de su cuidado. Su función es asegurar el cuidado, el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad. Durante los primeros años de vida, es cuando se produce la formación del apego, el cuál nos influirá en tres planos:

·  Nuestra manera de entender el mundo.

· Nuestra manera de entender quiénes somos y el papel que nosotros desempeñamos en el mundo.

· La forma en la que nos relacionaremos con los demás y con nosotros mismos. 

 

Existen cuatro tipos de apego según la teoría de apego de John Bowlby y sus características son las siguientes:

Apego Seguro

Infancia

           -Durante la infancia el bebé siente confianza en que el          cuidador/a estará disponible para atender sus necesidades.

-El cuidador/a es coherente y sabe detectar las necesidades afectivas y básicas del niño, aportando seguridad en el niño/a.

-El bebé no siente un nivel demasiado alto de angustia al separarse del cuidador/a porque sabe que, en caso de necesitarlo, aparecerá para atenderlo.

-El niño/a explora el mundo sin miedo, con mayor confianza y seguridad.

Adultez

-Personas que confían en sí mismas y tienen una buena autoestima, confiando también en los demás.

-Establecen límites afectivos en sus relaciones personales, permitiendo intimidad y cercanía en ellas. Cuando existe una separación son comprensivas con la distancia física y emocional de los demás y de uno mismo.

-Son capaces de detectar y expresar sus necesidades y sentimientos, así como, atender y escuchar las de los demás.

Apego Inseguro Ansioso Ambivalente

 

Infancia

-El bebé no tiene certeza de el cuidador/a esté disponible y su presencia, a veces, no le calma. Esto se debe a que la figura del cuidador/a está muchas veces disponible, pero en algunas ocasiones no lo está, generando en el niño desconfianza e inseguridad, así como, angustia.

-El niño puede reaccionar con rechazo y/o cólera hacia el cuidador/a y buscar enseguida el contacto con él/ella.

Adultez

-Personas con preocupación acerca de la idea de estar solas y con miedo al abandono.

-Suelen establecer relaciones tóxicas por el nivel de dependencia emocional que se presenta en sus relaciones.

-Sienten miedo al rechazo, mostrándose hiper vigilantes.

-Presentan inestabilidad emocional junto con una baja autoestima

Apego Inseguro Evitativo

Infancia

-Son niños/as que tienden al aislamiento, siendo poco afectivos y comunicativos.

-El bebé suele mostrar un comportamiento parecido entre sus figuras de cuidado y los extraños. Esto se debe a que el cuidador/a no atiende las necesidades afectivas y emocionales del niño/a, atendiendo demandas básicas, pero mostrándose distante.

-Son niños/as demandantes, traviesos, agresivos o con berrinches exagerados.

Adultez

-Personas que dan más valor a la autonomía, percibiéndose como autosuficientes.

-Les incomoda el compromiso y exceso de intimidad en sus relaciones personales.

-Suelen ser fríos o distantes.

-Son personas inseguras, con miedo al rechazo.

Apego Inseguro Desorganizado

Infancia

-El bebé percibe que la respuesta del cuidador/a es impredecible, generando sensación en él/ella sensación de miedo, angustia, caos e incertidumbre.  Esto se debe a que el cuidador/a no es coherente, no atendiendo muchas veces las demandas básicas y emocionales del pequeño/a.

-Suele darse en entornos donde está presente la violencia y/o en entornos desestructurados, donde se combina la violencia con la afectividad.

-El niño presenta comportamientos contradictorios hacia el cuidador/a, buscando cuidado y evitándolo a la vez.

-Puede darse una inversión de roles, donde sea el niño/a quien cuide a la figura de apego. Este tipo de apego supone un alto riesgo para el desarrollo de problemas de salud mental.

-El nivel de desarrollo del niño/a es menor ya que siente miedo a la hora de explorar el entorno, derivando en problemas atencionales, de concentración, expresión verbal pobre, etc.

Adultez

-Dificultades para entender mundo y percibir a los demás, así como, a sí mismos.

-Suelen tener relaciones volátiles e inconsistentes. Esto se debe a que son impredecibles en cuanto a sus reacciones y comportamientos.

-Baja autoestima, presentando complicaciones para poner límites y entender el de los demás en sus relaciones afectivas.

-Tienen grandes oscilaciones emocionales, pasando de la evitación, aislamiento y rechazo, a la dependencia.

Conocer qué es el apego y saber detectar cuál es nuestro tipo de apego nos permite conocernos y saber trabajar sobre nuestras fortalezas y debilidades para así, poder acercarnos a relacionarnos con los demás con uno mismo y con el mundo de la forma más sana posible. Por otra parte, tomar conciencia de esto nos ayuda a ser mejores cuidadores y saber la importancia de que la forma en que nos vinculamos con nuestros pequeños influirá de forma determinante el resto de su vida. Aún así, es importante saber que el apego es algo que se puede trabajar. Desde PsiqAT, queremos animarte a que identifiques tu tipo de apego y no dejes de trabajarlo, si quieres nuestra ayuda para ello, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotras!

¡No es tan difícil resolver un conflicto!

¿Has escuchado hablar alguna vez de la resolución de conflictos? ¿Sabes que con unas pautas básicas puedes mejorar tus relaciones? ¡No te pierdas el siguiente artículo!

Los conflictos y las discusiones ocurren de forma habitual en nuestras vidas. La habilidad de encontrar una solución de forma pacífica a los desacuerdos es una práctica que todos necesitamos para crear una sociedad pacífica y productiva. 

 

Podemos entender la resolución de conflictos como la forma en que dos o más personas u organizaciones encuentran una solución pacífica a los desacuerdos que enfrentan. Estos desacuerdos pueden ser emocionales, políticos, financieros o todos ellos. 

Cuando entran en juego las emociones negativas y estas no se gestionan de forma adecuada, es cuando una situación entre dos o más personas con diferentes intereses entra en confrontación ¡hablando claro cuando un “pequeño roce” se convierte en una batalla campal!

Vamos a pararnos un momento a pensar en alguna situación del pasado, seguro que eres capaz de distinguir con facilidad relaciones que, pese a sus diferencias, no se han visto dañadas y personas que han abandonado esa relación o se encuentran en un conflicto permanente. Y es que, en un conflicto siempre existen tres partes: las personas, el proceso y el problema, y son estos tres elementos los que intervienen en la llamada escalada del conflicto. 

Las fases de la escalada del conflicto son: 

Primero, se produce un conflicto latente (recordemos el que no se expresa)  que con el tiempo y la tensión evoluciona a un conflicto manifiesto y puede llegar a ser un conflicto violento.

Los conflictos organizacionales son situaciones de desavenencia entre los miembros de una organización por algún desacuerdo real o no. Estos conflictos tienen sus propias características pues están muy relacionados por las características propias de las personas (rol, puesto, etc.) y por las variables del contexto en el que se interactúa (normas, protocolos, liderazgo, ética, valores, códigos de conducta, etc.). 

¿Por qué deberías resolver conflictos?  El principal motivo para negociar es llegar a un acuerdo que beneficie a todos los participantes. Además, hay otras buenas razones para negociar: 

·       Conocer más acerca de ideas, creencias, motivaciones y antecedentes diferentes del tuyo.

·       Para asegurar que las relaciones con los oponentes continúen y crezcan.

·       Para encontrar soluciones pacíficas a situaciones difíciles.

 

Existen pautas y pasos que favorecen la reducción de los conflictos y estos están muy relacionados con la inteligencia emocional. La cual se puede definir como la forma de saber gestionar nuestras emociones y manejar con más destreza nuestras relaciones considerando nuestros sentimientos y los de los otros. 

Desde PsiqAT te daremos siete pasos que te ayudarán a resolver conflictos:

 

1.     Entendiendo el conflicto.

2.     Comunicación con la otra parte.

3.     Lluvia de ideas para posibles soluciones.

4.     Eligiendo la mejor solución.

5.     Usando a un tercero como mediador.

6.     Explorando las alternativas.

7.     Manejando situaciones estresantes y tácticas de presión.

Y tú…¿Qué estilo de comunicación utilizas?

La comunicación, es un elemento fundamental entre los seres humanos y se compone por la combinación de elementos verbales, no verbales y paraverbales. Es, por tanto, el eje central a través del cual, se consigue transmitir y recibir información.  Existen diferentes estilos de comunicación, por lo que, si quieres identificar qué estilo de comunicación utilizas con tus relaciones interpersonales y cuáles emplean los demás contigo, desde PsiqAT, te animamos a continuar leyendo.

La Asertividad se define como “la habilidad de expresar nuestros de deseos de manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos, sin atentar contra los demás”. Esta habilidad, por tanto, se encuentra en un punto intermedio entre la pasividad y la agresividad.

Estilo agresivo

En este estilo de respuesta, la persona antepone y defiende sus derechos de una manera ofensiva, manipulativa, deshonesta y/o inapropiada, sin tener en cuenta los sentimientos, emociones, opiniones y deseos de los demás. La frase que podría definirlo de una manera adecuada sería: “Mis opiniones, sentimientos y pensamientos, cuentan más que los tuyos”. La persona que lo emplea, a menudo puede sentirse insatisfecha, frustrada, sin sensación de control y enfadada en el intercambio con los otros, ya que este estilo de comunicación interfiere negativamente en las relaciones de pareja, amistad, familiares, relaciones laborales, entre otros.

Estilo inhibido o pasivo

En este estilo de comunicación, la persona inhibe sus propios pensamientos, sentimientos, emociones, deseos y opiniones y antepone los de los demás. Además, es una persona que intenta por todos los medios que no se produzca el conflicto, ya que evita pasar un mal momento. Y en caso de darse este, se muestra de una manera autoderrotista, con disculpas y sin convicción. El mensaje que se comunica es: “Tus opiniones, sentimientos o pensamientos son más importantes que los míos”.

Estilo pasivo-agresivo

La agresividad puede adoptar papeles más sutiles, cuyo fin es provocar un daño menos evidente, aunque igualmente dañino para la persona. En este espectro se encontrarían los comunicadores pasivos-agresivos, ya que se caracterizan por no ser directos, más bien buscan maneras indirectas de decir lo que les molesta. Ante un conflicto, evitan resolver los problemas directamente.

Estilo asertivo

La conducta asertiva implica la expresión directa de nuestros sentimientos, opiniones, emociones y deseos, respetando los derechos de los demás. Este estilo de comunicación, es el más adecuado en las relaciones interpersonales.

Características de los distintos estilos de comunicación:

Estilo de comunicación agresivo -Amenazas verbales y no verbales (postura tensa, puños apretados…)
-Humillación, manipulación, degradación
-Acusaciones directas y reproches
-Tono de voz elevado
-Son personas que imponen su criterio  
Estilo de comunicación pasivo   -No establecen límites
-No expresan verbalmente lo que piensan
-Conductas no verbales: bajar la mirada, voz temblorosa, movimientos corporales, nerviosos o inapropiados
-Sentimientos de culpa, de responsabilidad, depresión y baja autoestima  
Estilo de comunicación pasivo-agresivo -Tienen un trato frío: parecen amigables, pero sólo lo son con algunas personas
-Emplean miradas y gestos faciales de desagrado, que no se corresponden con sus mensajes verbales (ambigüedad)
-No afrontan directamente el problema, aunque sí con gente de su entorno  
Estilo de comunicación asertivo -Defienden sus derechos y necesidades respetando los de los demás (Empatía)
-Saben escuchar a los demás (habilidades de escucha activa)
-Postura corporal natural
-Muestran inteligencia emocional  

Si te identificas con el estilo de comunicación pasivo, agresivo o pasivo-agresivo y quieres cambiarlo, desde PsiqAT, a través de la práctica del Acompañamiento Terapéutico, podemos ayudarte. ¡No dudes en contactar con nosotras!

Depresión: síntomas y cómo actuar

La depresión es una de las enfermedades mentales más prevalentes en España y el mundo. Para descubrir qué es, cuáles son sus síntomas y cómo actuar ante ella ¡sigue leyendo! Desde PsiqAT queremos contártelo.

La depresión es una enfermedad mental que se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sensaciones continuadas de tristeza, desesperación y/o pérdida de energía que dificulta que la persona continúe con su vida diaria con normalidad.

En primer lugar, veremos cómo se encuentran los datos estadísticos en nuestro país acerca de la depresión. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) en la Encuesta Europea de Salud en España (2020), la depresión ocupa el undécimo lugar dentro de las enfermedades crónicas que presentan los españoles, representando un 5,3%. Por otra parte, en el año 2020 se registran más de 2,1 millones de personas que sufren algún tipo de cuadro depresivo.  La prevalencia registrada por sexos es la siguiente: el 7,1% de mujeres presentan depresión, frente a un 3,5% de hombres. Y, en casos de depresión grave, este dato se traduce en que, por cada caso grave en hombres, hay 3,5 mujeres que se encuentran en esta situación. Es importante tener en cuenta que, a partir de los 85 años, la depresión está presente en un 16% de nuestros mayores. Por último, comentar que, Castilla y León y la Comunidad Valenciana, son las comunidades autónomas con más prevalencia de depresión mientras que, Cantabria, Ceuta, Melilla y Baleares son las que menos prevalencia tienen.

En segundo lugar, una vez contextualizada esta enfermedad en nuestro país y habiendo visto cómo influye, es importante enumerar los principales síntomas que la caracterizan:

Estado anímico irritable y/o bajo la mayoría de veces.

Dificultad para conciliar el sueño o dormir de forma excesiva.

-Se perciben cambios en el apetito, suele ir acompañado de un aumento o pérdida de peso.

Cansancio, falta de energía.

-Sentimientos de inutilidad e incapacidad.

-Sensación de odio y culpa hacia uno mismo.

Dificultad para mantener la atención y concentración.

Inactividad y/o abandono de las actividades cotidianas.

-Sensación de desesperanza.

-Puede llevar a pensamientos relativos a la muerte y/o suicidio.

Anhedonia o pérdida de placer en actividades que solían ser placenteras.

-Pérdida de apetito y/o actividad sexual.


 

La depresión es una enfermedad que genera mucho malestar en aquellas personas que la presentan. Por eso, es fundamental el papel que juegan las personas que conforman el entorno de la persona que la tiene (amigos, familiares, pareja, compañeros…). Por lo tanto, en tercer lugar, nos gustaría dejaros algunos consejos sobre cómo acompañar a quienes tienen depresión, ya que a veces no sabemos cómo proceder en estos casos:

  1. Escucha a la persona sin dar consejos ni juzgar. Solo necesitan sentirse queridos, comprendidos y respetados.
  2. Nunca digas “tranquilízate” ni “intenta animarte”, aunque tu lo veas fácil desde fuera, para ellos esto es un mundo.
  3. Infórmate y comprende cómo se experimenta esta enfermedad para poder empatizar y ponerte en el lugar de la persona.
  4. No te tomes nada de manera personal y ten paciencia a veces estas personas no se encuentran bien y no tiene que ver contigo.
  5. Hazle compañía y pregunta en qué puedes ayudar. Lo principal que puedes hacer es simplemente estar presente.

Si te sientes identificado con estos síntomas o si conoces a alguien que pueda estar encontrándose en esta situación, te animamos a acudir a un profesional que pueda evaluar cada caso individual y poder intervenir de la forma más adecuada. Recuerda que puedes contar con nuestro equipo si lo deseas. Desde PsiqAT, con la práctica de Acompañamiento Terapéutico, estamos contigo.

El suicidio es REAL

En estos días estamos escuchando hablar mucho sobre suicidio y la importancia de la salud mental debido a la fatídica muerte de Verónica Forqué ¿Pero por qué es un tabú hablar del suicidio? ¿Cuál es su relación con la Depresión? Desde PsiqAT queremos clarificar algunas de estas cuestiones

Comencemos el artículo clarificando una serie de datos y palabras clave sobre esta temática. La conducta suicida incluye el suicidio y el intento de suicidio. Así como las ideas de suicidio hacen referencia a la existencia de pensamientos y planes de suicidio.

Por tanto, el suicidio consumado es el acto autolesivo intencionado con resultado de muerte y el intento de suicidio es el acto autolesivo con intención de provocar la muerte, pero que finalmente no resulta mortal. 

Y es tanta la incidencia, aunque tan poco conocida, que da lugar a estos datos, anualmente fallecen en todo el planeta casi 800.000 personas como consecuencia del suicidio, este es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. 

Principales factores 

La conducta suicida suele ser el resultado de la interacción de varios factores, a los que los psicólogos llamamos factores de riesgo que son aquellas características de la persona o su entorno que pueden hacer que aumente la posibilidad de tener un comportamiento suicida en este caso. Algunos factores de riesgo son: 

  • Ser hombre
  • Vivir solo/a
  • Desempleo y/o problemas económicos 
  • Enfermedad dolorosa o incapacitante 
  • Trastorno mental 
  • Consumo de sustancias (alcohol, drogas…)
  • Experiencias traumáticas en la infancia

Suicido y depresión 

Entre estas destaca como factor más frecuente la presencia de depresión, está esta involucrada en más del 50 % de los intentos de suicidio y en un porcentaje aún mayor de los suicidios consumados. La depresión se puede definir como una enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés y disminución de las funciones psíquicas. 

El tabú del suicidio

Este artículo comienza con un título tan evidente como que el suicidio es real, y estaréis extrañados de que comencemos con una afirmación que supuestamente todos conocemos. La realidad es que el suicidio es una enfermedad silenciada, desde siempre ha estado mal visto hablar del suicidio y no solo entre el público popular sino también desde los organismos y las instituciones públicas donde se ha establecido un miedo, reparo y estigma al hablar de ello. Y esto sucede básicamente por el falso mito de creer que hablar del suicidio podría aumentar su frecuencia y hacer un supuesto efecto llamada, pero la realidad es totalmente la contraria, se ha comprobado que hablar del suicidio disminuye la probabilidad de que suceda. 

¿Qué se puede hacer para prevenir la conducta suicida? 

  1. Hablar acerca del suicidio: tanto la persona que esta teniendo estás ideas como los familiares y amigos
  2. Evitar el consumo de sustancias: estas pueden hacer tomar decisiones precipitadas. 
  3. Tratar de aplazar tomar la decisión: como si de un contrato contigo mismo se tratase. 
  4. Haz planes: aunque no te apetezca, esfuérzate en salir y hacer cosas que te gustan o antes te gustaban. 
  5. Nunca se deben subestimar las intenciones suicidas
  6. Busca ayuda profesional 

Hace unos días además habilitaron un teléfono de tres cifras para la prevención del suicidio, el 024. 

https://www.instagram.com/es.decirdiario/p/CXv-zLnDTWE/?utm_medium=copy_link

Recuerda que si te sientes identificado o tienes a un amigo o familiar que pueda estar pasando por esto ¡Desde PsiqAT podemos ayudarte! 

Si la situación es urgente recurre a los servicios de emergencia llamando al teléfono habilitado o al 112. 

¿Tu vida depende de la suerte?

¿Te has preguntado alguna vez por qué jugamos a la lotería y a otros juegos de azar? ¿Por qué estos juegos son adictivos? ¿Quieres saber qué mecanismos psicológicos influyen cuando jugamos? Si quieres conocer en profundidad más información sobre este tema, desde PsiqAT, queremos animarte a continuar leyendo.

El juego, ha servido desde la infancia para aprender a divertirse, ejercitar las capacidades y superarse a uno mismo. Cuando se convierte en deporte, además, es una manera saludable de competir siguiendo unas reglas. Todo ello reporta un bienestar físico y psicológico a la persona. Pero, el reto principal está en desafiar a la suerte.

En la lotería de Navidad y al igual que pasa con otros juegos de azar, sabemos que existen probabilidades muy bajas de que nos toque algún premio, pero, aun así, decidimos continuar jugando ¿por qué? Los juegos de azar se han convertido y cada vez más en los últimos años, en una actividad popular que atrae a todo tipo de población. Todo ello sumado al aumento de las casas de apuestas y la normalización social de estas actividades.

Cuando hablamos de los juegos de azar, existe un conjunto de mecanismos psicológicos que influyen directamente en que queremos seguir jugando:

Refuerzo positivo variable: Ofrece recompensa aleatoria, lo que produce más placer que una recompensa que sabemos que no nos va a llegar, por ese halo de incertidumbre.

Mecanismo de gratificación: Tendemos a pensar que la totalidad del premio no es tan probable que nos toque, pero sí creemos que existe una mayor probabilidad de que nos toque un premio menor o un reintegro.

Falacia del apostador: Está relacionado con la superstición y sobre las creencias que tienen las personas sobre el azar, por ejemplo, las probabilidades de que salga un número, nuestro número de la suerte, comprar el boleto de lotería en un puesto concreto…

Falacia de control: Cuando jugamos a juegos de azar como la lotería tendemos a pensar: “¡vaya, no me ha tocado el premio por un número!”. Nos focalizamos en esto, pero no tendemos a caer en la cuenta de que nos encontramos en el porcentaje mayor de la población que no han ganado premio

Aprobación social: La lotería es un juego aprobado socialmente, por ello, tendemos a comprarla.

Cuando estas conductas de juego afectan a la vida personal, laboral y social del jugador, hablamos, por tanto de juego patológico.

Si quieres saber más sobre la conducta de juego, problemas asociados y cómo tratarlo, no dudes en contactar con nosotras.

Lo que nadie te contó de la Navidad. ¿Conoces la “depresión navideña”?

¿Y tú de qué equipo eres? ¿De las personas que están deseando que lleguen las navidades o de aquellos que prefieren que esta época del año pase lo más rápido posible? Efectivamente, hay muchas personas que detestan las navidades. En el siguiente artículo trataremos de explicarte más sobre los motivos que impulsan a ello y algunos consejos para afrontarlas de la mejor forma posible.

Todos tenemos una idea idealiza de la navidad. Es una época de ilusión para disfrutar en familia y con las personas más cercanas. Sin embargo, también puede traer consigo sentimiento de nostalgia, soledad, melancolía… que hacen que cuando llega esta época del año las personas puedan experimentar sensaciones y sentimientos desagradables.

Son muchos los motivos que nos pueden llevar a sentir malestar ante la navidad, más abajo explicaremos algunos de ellos, pero nos gustaría hablar previamente de la soledad, pues consideramos que es uno de los principales motivos.

La soledad puede ser perjudicial tanto física como mentalmente. El hecho de poder contar con personas queridas y cercanas que se preocupan por nosotros es un factor que nos protege para casi todas las situaciones difíciles que nos podamos ir encontrando en la vida. Este concepto se trata por tanto de algo mucho más complejo que la mera ausencia de compañía, pues no únicamente se siente cuando estamos solos físicamente, sino cuando muchas veces pese a estar rodeados de gente, no tenemos con quien compartir aquello que es importante para nosotros. Y es que las dificultades aparecen cuando esto no es elegido, cuando deseamos compartir experiencias con personas que por algún u otro motivo no están. Pues la soledad en si misma no es algo negativo, ni dañino, es más alguien puede elegir conscientemente tener momentos de soledad sin que eso signifique estar solo o sentirse mal, esto es incluso recomendable.

Debido a que esta época del año esta caracterizada por las reuniones familiares y de amigos uno de los principales motivos que nos hacen sentirnos mal, es no tener con quien compartir estas fechas o no poder hacerlo como nos gustaría.

Otros motivos que nos pueden hacer no sobrellevar bien estás fechas, pueden ser:

-La nostalgia y melancolía producida por recuerdos de navidades y tiempos pasados, muchos de ellos asociados a la infancia.

-La ausencia de seres queridos, sobre todo cuando ya están entre nosotros.

-Estar lejos del hogar y poder estar con nuestros seres queridos en estas fechas.

-La edad: “Las personas mayores pueden ser especialmente vulnerables a la soledad”.

-El compromiso que supone estas fechas, cuando existen problemas familiares.

-Sentir que nuestras navidades, vidas y familias no son como las que nos aparecen en las películas.

No tener propósitos o metas futuras.

Y, entonces, ¿Cómo puedo hacer frente a estas navidades?

-Trata de contactar con otras personas. Hoy en día existen muchos métodos para poder contactar con gente que pueda compartir momentos contigo y sentir que están cerca.

-Ante la melancolía y tristeza de un ser querido que ya no esta, trata de hacer algo especial en conmemoración de su recuerdo.

-Sal y haz y actividades que te gusten, con las que disfrutes y que te animen a salir de casa.

-Trata de mantener tú rutina y ten unos hábitos de vida saludable. No descuides cosas tan importantes como la alimentación o tu descanso.

-Cultiva la solidaridad. Trata de hacer alguna acción solidaria, esto nos ayudara a sentirnos bien y útiles con la sociedad.

-Abraza la soledad. Aprende a sacar el lado positivo de experimentarla, trata conocerte y escucharte, mímate y dedícate tiempo.

-Trata de plantearte metas y objetivos futuros.

Desde el equipo de PsiqAT queremos desearte unas felices fiestas. Si te sientes mal o desbordado en estas fechas, ¡no dudes en contactar con nosotras! A través del Acompañamiento Terapéutico podemos acercarnos a tu vida cotidiana y ayudarte a gestionar aquello que te preocupe.

«¿Te quiero o te necesito?» Dependencia emocional

Seguramente que alguna vez te has preguntado ¿Qué es la dependencia emocional? ¿Soy una persona dependiente de mi pareja? ¿de mi madre? ¿de mis amigos? Bien, precisamente si estás leyendo este artículo es, porque, por el motivo que sea, genera interés en ti. Por ello, vamos a profundizar en este concepto.

La dependencia emocional es un patrón psicológico que se caracteriza por la necesidad de que otros asuman la responsabilidad de gran parte de nuestras vidas y, por supuesto, no mostrar desacuerdo. Este estado psicológico, se ve reflejado en las relaciones de pareja y en las relaciones de amistad, principalmente, las cuales suelen ser inestables y destructivas, entre otros factores.

Los síntomas principales de la dependencia emocional, es el miedo al abandono, separación de las personas de las que le rodean, así como la necesidad de aprobación de los demás.

Lo primero ante esta situación, sería comenzar a ser conscientes de que esta forma de relacionarse con los demás no es sana y que detrás de ello, en la mayoría de casos, existe la baja autoestima, una gran inseguridad, así como un estado de ánimo negativo, que es compatible en ocasiones con cuadros de ansiedad y/o depresión.

Diferencias entre querer y necesitar/depender                                                         

“Eres importante para mí, me gusta que formes parte de mi vida”“Sin ti no soy nada”
“Eres una parte muy importante de mi vida, pero no la única”“Eres mi vida entera”
“Mi felicidad no depende de ti, pero quiero compartirla contigo”“Si tú no estás no puedo ser feliz”
“Puedo estar solo, pero quiero estar contigo”  “No puedo estar solo”
“Soy capaz de tomar mis propias decisiones sin miedo a que me juzgues”  “Tengo miedo de que mis decisiones te decepcionen”

Algunas de las consecuencias que pueden aparecer ante una relación de dependencia emocional son:Sentimientos negativos: la persona en ciertos momentos es consciente de que su relación no es del todo satisfactoria, pero aun así es incapaz de salir de esa relación.

-Relaciones basadas en la sumisión, con carácter dominante, posesivas y autoritarias.

-Ruptura de las relaciones de amistad y familiares.

-Necesidad constante de recibir apoyo y cariño por parte de los demás.

-Tienden a alejarse de sus relaciones por sus parejas.

-Aumento y desgaste de energía.

Si te sientes identificado/a con algunos de estos criterios, no dudes en contactar con nosotras, estaremos encantadas de ayudarte a través de la práctica del Acompañamiento Terapéutico.