«¡No puedo dormir!» Insomnio: causas y tips

¿Has oído hablar alguna vez de los trastornos del sueño? ¿Y del insomnio? ¿Te cuesta dormir y no sabes qué te pasa? ¿Te desvelas a altas horas de la madrugada y no sabes por qué? A través de este artículo, queremos profundizar en estos aspectos

El sueño, tiene un papel muy importante en la vida del ser humano. Sin embargo, este aspecto se ha visto afectado drásticamente tanto en calidad como en cantidad, entre otros factores, por el ritmo de vida tan acelerado que llevamos.

Aunque en el rango estipulado en cuando a las horas de sueño recomendadas existe controversia, la media de horas de sueño recomendada, se sitúa en torno a las 7 horas de descanso, que dependen, por supuesto, del momento vital en el que se encuentra la persona y su rango de edad.

Cuando hablamos de Trastornos del Sueño, según la clasificación de Trastornos del Sueño, nos referimos a “una alteración en el ciclo del sueño, en el que se ven afectados la consolidación y mantenimiento de este, afectando a distintas áreas y aspectos de la vida de la persona”.

 El insomnio, por tanto, es la incapacidad para conciliar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador. Es considerado clínicamente relevante, si repercute a lo largo del día en el funcionamiento de la persona.

En la actualidad, 1 de cada 5 españoles padecen insomnio y existen diferentes tipos de insomnio en base al momento de sueño que más se ve afectado:

Insomnio de conciliación: problemas para iniciar el sueño demorándose entre 20- 30 minutos.

Insomnio de mantenimiento: problemas para mantener el sueño, produciéndose despertares nocturnos de más de 30 minutos de duración.

Insomnio precoz: consiste en despertarse antes de lo previsto y no poder volver a dormir, consiguiendo un tiempo total escaso de descanso.

-Insomnio mixto: Cuando aparecen algunos de los anteriores tipos de insomnio mezclados entre sí.

El insomnio, es un problema multifactorial, provocado en muchas ocasiones por problemas emocionales (preocupación, miedo, angustia…) y situaciones estresantes, problemas físicos, malos hábitos de sueño (por ejemplo, unos horarios de trabajo muy variables) ingesta de bebidas estimulantes (café, bebidas energéticas…) y abuso de sustancias (alcohol, tranquilizantes…), entre otros, que, dependiendo de su duración (utilizando un mínimo de tiempo de 3 meses), se puede clasificar en dos tipos: insomnio crónico (de larga duración) e insomnio agudo (de corta duración)

Por tanto, el insomnio, produce algunos de estos síntomas:

-Disminución de la concentración

-Falta de energía física y sensación de fatiga.

-Alteraciones de comportamiento e irritabilidad.

Por ello, desde PsiqAT, queremos proporcionarte algunas pautas para que puedas aplicarlas en tu día a día, siempre descartando previamente con un especialista, otros posibles problemas relacionados.

– Intenta evitar dormir siestas durante el día, tras una noche de sueño escaso.

-Intenta mantener una rutina diaria para levantarte y acostarte.

-Utiliza la cama como un área de descanso y evita realizar otras actividades como leer, ver la televisión.

-Procura que ese espacio de descanso esté ambientado para ello (luz apagada, espacio silencioso y confortable)

Si te sientes identificada/o con esto que te contamos y necesitas un abordaje terapéutico para poder conseguir un sueño confortable, nosotras a través de la práctica del Acompañamiento Terapéutico ¡podemos ayudarte!

Si lo pienso… ¿es real? Modelo ABC

Los seres humanos tendemos a asociar nuestro pensamiento con la realidad, como si el hecho de pensarlo fuera una refutación innegable de su realidad. Esto produce consecuencias muy negativas para la salud mental. Con el siguiente artículo trataremos de explicaros, a través del modelo ABC, como TU cerebro en ocasiones te engaña.

A continuación, hablaremos sobre el modelo ABC, que es el más representativo de la terapia cognitiva y de cómo en ocasiones las creencias irracionales y las distorsiones cognitivas pueden hacernos creer una realidad que no existe. 

Normalmente, si te pregunto ¿qué tal te fue el día? me hablarás de aquello que te ha ocurrido. Y, es que, por lo general, tendemos a asociar nuestros estados emocionales a aquello que nos ha pasado.

Siguiendo el modelo ABC podemos identificar, por un lado, los Acontecimientos Activadores (A) que es aquello que nos ocurre día a día. Estos acontecimientos generan en nosotros unas determinadas Consecuencias Emocionales (C), como, por ejemplo, alegría, ansiedad, tristeza, etc. 

Tendemos a pensar entonces de forma errónea que (A) es la causa de (C), pero no es así, hay más factores que influyen en esto. 

Entre los acontecimientos (A) y las consecuencias (C) entran en juego los pensamientos y creencias (B)que tenemos acerca de los acontecimientos. Por tanto, las consecuencias surgen de las creencias que tenemos sobre los acontecimientos que nos han sucedido. 

En los pensamientos y creencias (B) influyen muchos aspectos que pueden hacer que un mismo acontecimiento produzca diferentes consecuencias emocionales. Aquí es donde entra en juego nuestra historia de aprendizaje, miedos, valores, personalidad, experiencias, educación, etc. Es en este proceso donde muchas veces nuestro cerebro nos juega malas pasadas y es que en ocasiones acabamos teniendo unas consecuencias emocionales ante diferentes acontecimientos, como, por ejemplo, cuando todo nos irrita o nos parece una amenaza, cuando siempre estamos tristes o nos parece todo mal. Y no, es que todo sea una amenaza o nos salga todo mal, sino que quizás nuestros pensamientos no están del todo ajustados a la realidad. 

Y es que nuestro pensamiento está muy influenciado por ideas irracionales y creencias cognitivas. En la sociedad en la que vivimos estamos expuestos a gran cantidad de información que nuestro cerebro tiene que procesar con gran rapidez. Por eso, el cerebro selecciona la información que le llega, haciendo que sólo seamos conscientes de lo más importante, no haciendo caso a aquello que considera que no nos sirve. Para nosotros entonces esta es la realidad, por tanto, hay tantas realidades como cerebros o lo que es lo mismo como personas en el mundo. El problema es que en ocasiones el filtrado falla, haciendo que interpretemos las cosas de forma bastante alejada a lo que en realidad ocurre, esto es lo que se conoce como creencias irracionales y distorsiones cognitivas. 

En este artículo te mostraremos un par de ejemplos de distorsiones cognitivas, pero son muchos más los que se pueden identificar. 

  1. Sobregeneralización: tiene que ver con generalizar las conclusiones a través de casos aislados, por ejemplo, “todo me sale mal” o “nadie me quiere”. 
  2. Adivinación del pensamiento: en ocasiones creemos que tenemos la capacidad de adivinar el pensamiento de los demás: “Seguro que piensa que soy…), normalmente pensamos que el resto piensa algo negativo de nosotros. 

Esto son solo unos ejemplos, pero como podemos comprobar la realidad no es algo objetivo, aquello que pensamos acerca de lo que nos ocurre puede influir más en nuestras emociones que los propios acontecimientos. 

Si quieres conocer más sobre estos temas síguenos en redes sociales y estate atento/a a nuestro blog. 

¿DEJAS PARA MAÑANA LO QUE PUEDES HACER HOY? PROCRASTINAR: CAUSAS Y TIPS

¿Alguna vez has dejado para mañana lo que podías hacer hoy? O ¿te has sentido culpable por posponer para otro momento actividades o compromisos que no te apetecía hacer en ese instante? Si la respuesta es que sí, entonces es probable que estés procrastinando. Desde PsiqAT, ¡queremos contarte más acerca de este fenómeno!

El término Procrastinar significa posponer o aplazar tareas, deberes y responsabilidades por otras actividades que nos resultan más gratificantes, pero que tienen un menor nivel de relevancia o importancia. 

La tendencia a procrastinar o dejar para mañana lo que se puede hacer hoy es más común de lo que cualquiera pueda llegar a imaginar. Todos en algún momento hemos decidido posponer una tarea o reorganizar la agenda para dedicar otro momento a realizar la actividad en cuestión. Procrastinamos por diversos motivos, algunos de ellos son:

-Estrés

-Ansiedad

-Perfeccionismo

-Miedo al fracaso

-Impaciencia

-Sentirnos saturados de responsabilidades

-El valor o importancia que le damos a la tarea

-Las expectativas

-El nivel de motivación

-La impulsividad

-La responsabilidad con la tarea (un compromiso con alguien, hay que entregarlo con un límite de fecha, etc.)

Pero, ¡ojo! Se puede llegar a procrastinar sin que eso tenga que ser necesariamente una pérdida de tiempo. Algunas veces se aplaza una tarea para emplear el tiempo en algo “no productivo” (dormir, jugar a la consola, revisar las redes sociales, quedar con alguien…). Sin embargo, podemos dejar para otro momento una tarea que no sea de nuestro agrado y, para justificar que no lo abordamos, ponernos de manera muy eficiente a resolver otras cosas. Por lo tanto, procrastinar no siempre tiene que suponer una pérdida de tiempo. Lo que ocurre es, que lo que hemos dicho que queríamos hacer, no es lo que estamos resolviendo.

Finalmente dejar de procrastinar se consigue haciendo la tarea pendiente, pero también decidiendo no hacerla. La prioridad para empezar a trabajar en el aplazamiento de tareas es dejar de posponer sin decidirlo. Si no se para la inercia o bucle el resultado será la culpa, las somatizaciones, la angustia, la ansiedad, la sensación de ineficacia  y, por supuesto, una peor autoestima, entre otras consecuencias.

Desde PsiqAT nos gustaría contar algunos tips para gestionar la procrastinación:

  1. Ponte prioridades con respecto a las actividades que tienes pendiente de realizar. Haz un listado con todas las tareas que tienes pendientes con orden de importancia y urgencia a ser resueltas.
  2. Planifica tu tiempo y organizalas horas que dedicarás a cada tarea por resolver. Es importante que delimites bien el tiempo que vas a emplear en las tareas que menos quieras o te apetezcan hacer y que no excedas el tiempo planificado para ellas.
  3. ¡Lo más complicado es empezar! Intenta iniciar la actividad, siempre suele ser lo que más cuesta. Una vez estés dentro de ella, comienza a ir todo rodado y la motivación aparece para impulsarte a realizarla.
  4. Ten espacios y momentos para descansar.
  5. Divide la tarea en partes más pequeñas, eso ayuda a disminuir el nivel de agobio.
  6. Comprométete contigo mismo a cumplir algunos plazos. El refuerzo positivo siempre ayuda mucho a mantener una conducta, por lo que, siempre que se cumplan esos plazos y objetivos, es momento de premiarte de alguna forma por el trabajo bien hecho.
  7. Evita las distracciones, pueden desviar tu atención y que pierdas la concentración.

Si sientes que por mucho que lo intentas no consigues dejar de procrastinar, o ser capaz de planificarte bien, y te sientes mal o culpable por ello, desde PsiqAT,¡podemos ayudarte! A través del Acompañamiento Terapéutico estaremos encantadas de guiarte y acompañarte en tu proceso.

Autoestima, tipos y claves para mejorarla

Popularmente se piensa que la autoestima, es la valoración positiva que tenemos sobre nosotros mismos, sin embargo, esto no tiene por qué ser así. En el siguiente artículo, podrás profundizar un poco más sobre este concepto y su importancia, así como trataremos de darte algunas claves que te pueden ayudar para mejorar tu autoestima

Autoestima es la valoración, percepción o juicio positivo o negativo que una persona hace de sí misma, en función de la evaluación de sus pensamientos, sentimientos y experiencias. De forma popular, es el valor que una persona se da a sí misma.

La autoestima esta relacionada con la autoimagen y el autoconcepto, que es la autopercepción de quién, y cómo somos, como una imagen mental de nosotros mismos tanto física, como psicológicamente. Por tanto, la autoestima se puede definir también como el resultado que surge si aceptamos y nos gusta nuestro autoconcepto.

No es un concepto fijo y estable, si no que depende mucho de nuestras circunstancias y la situación vital en la que nos encontramos, por lo que se va modificando a lo largo de la vida.

Podemos diferenciar, por tanto, entre tener una alta o baja autoestima:

Alta autoestima: las personas con alta autoestima son aquellas personas que confían en sus capacidades. Esto permite asumir riesgos, tomar decisiones y enfrentarse a las situaciones con una alta expectativa de éxito. Por tanto, nos sentiremos mejor preparados, con más capacidad y disposición para realizar las distintas actividades.

Baja autoestima: las personas con baja autoestima, se pueden sentir inseguras, insatisfechas y más sensibles a las críticas, además tienden a ser poco asertivas. La baja autoestima, produce que nos devaluemos, y, por tanto, que afecte a la opinión que tenemos sobre nosotros mismos, nuestras creencias, etc. Lo que producirá que estemos más expuestos y seamos más influenciables a los pensamientos de los demás.

¿Entonces cuál es la importancia de la autoestima?

Se puede afirmar que tener una buena autoestima, es una de las bases principales de la salud mental. Nos permite interactuar con el mundo de forma sana, enfrentarnos a las diferentes situaciones y defender nuestros derechos.

Por ello, desde PsiqAT, queremos darte algunas claves para mejorar tu autoestima:

Cuida los mensajes que te mandas

Tendemos a ser muy críticos con nosotros mismos y juzgarnos continuamente, con mensajes tipo “estoy gordo, soy feo, no voy a ser capaz de…”. Trata de cambiar poco a poco la forma de referirte a ti mismo, así conseguirás ser más amable y compasivo contigo.

Ponte metas realistas

Trata de ponerte metas en las que sea relativamente fácil llegar, poco a poco podemos ir aumentando y así ir viendo cómo vamos consiguiendo lo que nos propongamos. También es necesario aprender a fracasar, aprender de ello, y no CULPARNOS.

Reconoce tus logros y no te compares con el resto

En ocasiones, tendemos a menospreciar nuestros logros compararnos con los demás, lo que nos puede llevar a no ser justos ni objetivos con nosotros mismos.

Regálate tiempo

Haz actividades que te gusten y te hagan feliz. Es la mejor manera de encontrarte a ti mismo y mimarte.

Acéptate y quiérete tal y como eres

Acéptate de forma incondicional con tus virtudes y defectos, con tus aciertos y con tus fallos.

Desde PsiqAT a través de la modalidad del Acompañamiento Terapéutico podemos crear un plan individualizado y adaptado a tus necesidades. Si quieres mejorar tu autoestima y autoconcepto, contacta con nosotras.

El Bullying y el Ciberacoso: cómo detectarlo y pautas de actuación

¿Te gustaría saber más sobre el bullying y ciberacoso? Existen pautas y herramientas para detectarlo y actuar frente a ello. En el siguiente artículo ¡queremos contártelo!

El bullying se trata de la intimidación o agresión física, psicológica y/o sexual contra una persona menor de edad, de forma reiterada y a lo largo del tiempo por parte de otro menor. El acoso escolar puede manifestarse dentro del colegio e instituto y fuera de él a través de rumores, chantajes, humillaciones, amenazas, robar pertenencias o incluso agresiones físicas.

Algunas de las señales de alerta que pueden manifestar nuestros menores, víctimas de acoso escolar, son las siguientes:

Cambios en la conducta de manera repentina en el menor, que se niegue a asistir a clase, cambios en el estado de ánimo (tristeza, tendencia al aislamiento, irritabilidad…), lesiones físicas, pérdida/desaparición de objetos personales, bajo rendimiento académico, dificultad para conciliar el sueño o alteración en los hábitos alimenticios, entre otros.

En muchas ocasiones, este acoso puede producirse mediante vía telemática (por ejemplo, a través del teléfono móvil y redes sociales). En este caso, estaríamos hablando de lo que conocemos como ciberacoso o ciberbullying. Aunque a priori nos pueden resultar formas de acoso muy parecidas, se manifiesta de manera distinta, por lo tanto, es importante tener presente las siguientes señales para su detección y actuación correspondiente:

Por un lado, podemos observar en el menor un aumento o disminución del uso de su dispositivo móvil y/o el ordenador. Cuando el menor siente que tiene cerca a alguien ajeno a esta situación, tiende a esconder la pantalla, a crear y cerrar cuentas en las redes sociales y manifestar reacciones extremas cuando usa esas redes sociales.

Por ello, en este caso debemos escuchar al menor y hacerle saber que no es el culpable de esta situación, ser perseverante, ya que el acoso no desaparece de manera repentina, por ello es importante apoyar a la víctima. Además, es imprescindible, que el menor se sienta seguro y en confianza para poder compartir su situación, e incluso que llegue a expresar lo que le está ocurriendo en el colegio. Por otro lado, es importante estar en contacto y coordinación con los adultos implicados en esta situación (padres, colegio, médicos e incluso psicólogos, en caso de que el menor esté acudiendo a terapia) y derivar al psicólogo en caso de valorar que es lo más acertado.

Desde PsiqAT, a través de la práctica del Acompañamiento Terapéutico, podemos ayudarte ¡contacta con nosotras!

El duelo y sus fases

En nuestros tiempos cada vez oímos hablar más a menudo sobre el duelo y sus fases, pero ¿sabes en qué consiste el duelo y cómo se origina? ¿Conoces en detalle por qué fases cursa y cómo se trabajaría desde la modalidad del Acompañamiento Terapéutico? Una vez más desde PsiqAT ¡queremos contártelo!

En nuestros tiempos cada vez oímos hablar más a menudo sobre el duelo y sus fases, pero ¿sabes en qué consiste el duelo y cómo se origina? ¿Conoces en detalle por qué fases cursa y cómo se trabajaría desde la modalidad del Acompañamiento Terapéutico? Una vez más desde PsiqAT ¡queremos contártelo!

El duelo es un proceso psicológico que se produce tras una pérdida, ausencia, muerte o abandono que genera una experiencia dolorosa y provoca un cambio en nuestra vida y en nuestra forma de entenderla. Incluye componentes psicológicos, físicos y sociales, con una intensidad y dimensión relacionada con la magnitud de la pérdida. Cuando hablamos de muerte, el duelo posee un carácter particular debido a su radicalidad, universalidad y la irreversibilidad de la pérdida. Sin embargo, cuando hablamos de una “pérdida no mortal”, como es una separación, en la mayoría de los casos nos mantenemos esperanzados a un posible reencuentro y recuperación.

El duelo se puede producir ante multitud de circunstancias y no únicamente ante la muerte de un ser querido, como, por ejemplo: una ruptura sentimental, cambio de residencia, perder el trabajo, enfermedad, etc. Lo podemos encontrar en cualquiera de sus vertientes (duelo normal, patológico, duelo inhibido y crónico) y puede generar respuestas intensas e impredecibles en las personas que lo padecen.

Pese a todo ello, el desarrollo del duelo a nivel clínico pasa siempre por las mismas fases:

Negación: Estado de incredulidad y confusión. La persona no cree la realidad que está viviendo, no siendo consciente de las consecuencias que puede tener la pérdida.

Ira: Reacción emocional de rabia ante la toma de conciencia de la pérdida y de lo que está sucediendo y la impotencia de no poder cambiarlo.

Negociación: En esta fase las personas fantasean con la idea de que se puede revertir o cambiar la situación. Es común pensar: (¿qué habría pasado si…?, ¿Cómo podría haber cambiado las cosas?).

Depresión: La persona comienza a asumir la realidad de la pérdida, lo que genera sentimientos de tristeza y desesperanza junto con falta de motivación e incluso aislamiento social.

Aceptación: La persona llega a un estado de calma debido a la comprensión de la muerte y otras pérdidas son fenómenos naturales en la vida humana. Por lo que rehace su vida aceptando la nueva realidad.

Por tanto, desde la modalidad del Acompañamiento Terapéutico, los objetivos de la intervención con las personas que se encuentran en proceso duelo, van ir orientados a:

 1. Mejorar la calidad de vida de la persona

2. Favorecer la creación red de apoyo

3. Aumentar la autoestima

4. Disminuir el estrés

5. Mejorar la salud mental (desde un enfoque orientado a la promoción de la salud y prevención de enfermedades)

Si quieres conocer en profundidad cómo trabajamos o sientes que te encuentras en proceso de duelo y no sabes cómo hacerle frente, recuerda que desde PsiqAT a través de la práctica del Acompañamiento Terapéutico, estaremos encantadas de ayudarte.

Psicología de emergencias: síntomas y fases

¿Conoces lo qué es la psicología de emergencias? ¿En qué fases se divide? o ¿cuáles son las reaccionesmás comunes de las personas que viven una situación así? Desde PsiqAT, queremos contártelo.

La psicología de emergencias es aquella rama de la psicología que estudia e interviene ante las consecuencias psicológicas individuales y grupales en una situación de emergencia o desastre.

Tras la revisión de diferentes estudios, se conoce que los trastornos mentales son más elevados tras pérdidas violentas o repentinas que por pérdidas debidas a causas naturales, así mismo la elaboración del duelo es diferente.

Reacciones psicológicas comunes para los afectados

  1. Pensamientos intrusivos y recurrentes
  2. Confusión
  3. Disociación
  4. Culpa
  5. Dificultad en la toma de decisiones y concentración
  6. Negación o bloqueo mental
  7. Niveles elevados de tristeza, ira y miedo
  8. Sentimiento de inseguridad hacia el presente y el futuro
  9. Desesperanza
  10. Sensación de debilidad
  11. Pérdida de apetito y peso
  12. Dificultad para hablar y respirar
  13. Insomnio
  14. Sueños o recuerdos recurrentes con la catástrofe

Si los síntomas se mantienen en el tiempo, se pueden desarrollar problemas psicológicos más gravescomo trastornos de ansiedad, depresión, trastorno de estrés agudo, trastorno de estrés postraumático, duelo patológico…

Ante una emergencia, se distinguen diferentes fases de intervención a nivel psicológico:

Durante la emergencia se aplican los primeros auxilios psicológicos. En primera instancia el psicólogo de emergencias actúa de forma conjunta con los equipos de rescate tratando de aportar seguridad a la persona, con el objetivo de que interprete la situación de la forma menos traumática posible. En este momento las personas que han vivido la emergencia se encuentran en una situación de confusión e inseguridad al no entender lo que está ocurriendo, por lo que es muy importante contener y proporcionar información veraz para que vayan tomando conciencia de la realidad de forma paulatina. Es importante, también, conectar a la persona con su red de apoyo.  Además, se trabaja de forma conjunta con el resto de equipos de emergencias para proporcionar a la persona la atención más integral posible en todas las áreas.

Tras la emergencia suceden casos en los que los síntomas persisten en el tiempo, lo que puede dar lugar a diferentes problemas psicológicos que pueden llegar a interferir en tu día a día y generarte malestar y sufrimiento. Por lo que es recomendable que si esto ocurre busques ayuda profesional.

Desde PsiqAT estaremos encantadas de poder acompañarte y ayudarte en tu proceso para que recuperes tu bienestar y calidad vida. Somos psicólogas especializadas en los primeros auxilios psicológicos y lo aplicamos como uno más de nuestros servicios a través del Acompañamiento Terapéutico.

¿QUÉ TIPO DE RELACIÓN DE PAREJA TIENES?

¿Alguna vez te has preguntado si tienes una relación de pareja sana? ¿O si habría cosas que te gustaría trabajar dentro de tu relación? Desde PsiqAT, queremos darte información entre las diferencias de una relación tóxica y sana para qué así puedas identificar qué tipo de relación de pareja tienes o te gustaría tener.

Las relaciones de pareja a veces son complicadas de gestionar. Este tipo de vinculación suele vivirse muy intensamente y el nivel de implicación emocional que se tiene en ellas es alto. Esto genera, a veces, unas dinámicas que, a la larga, pueden conllevar consecuencias perjudiciales para la relación y las personas que están implicadas en ella. Por tanto, es importante identificar qué tipo de relación tienes.

Por un lado, las relaciones de pareja sana se caracterizan por que el otro se interesa por ti, respetando tu espacio y basando la interacción en la confianza. Estas relaciones se cimientan en la aceptación del uno al otro tal y como es, sintiendo orgullo y existiendo un equilibrio de poder entre ambas partes. Además, otra de las características de este tipo de relación es que se comparten los problemas entre las partes, respetándose, apoyándose y acompañando al otro en la solución que encuentre. También, son relaciones en las que no hay miedo a pedir ayuda en caso de que fuese necesario y en el que se aceptan las críticas a uno mismo y al otro, buscando siempre el punto medio de ambas partes, donde existen unos límites afectivos acordados. Por último, es importante tener en cuenta que las personas que conforman este tipo de relación suelen tener una buena autoestima y se quieren a sí mismos, basando la relación en el compartir mutuo y no en la dependencia emocional generada de la inseguridad y el miedo de perder al otro, siendo cada uno responsable de su propia felicidad.

Por otro lado, las relaciones de pareja tóxicas se caracterizan porque el otro controla lo que haces, mostrando actitudes posesivas y celosas, menospreciando, cuestionando, faltando al respeto e intentando dominar a la otra parte. En este tipo de relaciones el otro te hace sentir culpable de sus fracasos y existe una gran dependencia emocional, lo que produce sentimientos de miedo y vulnerabilidad ante la pérdida de la relación ya que, tu propia autoestima se construye en base a la relación, sintiendo que cada una de las partes es responsable de la felicidad de la otra. Sin embargo, no existe un espacio donde compartir los problemas por miedo a ser juzgado o no escuchado. Por último, otras de las características básicas es que se justifica el comportamiento de la otra parte mientras impone sus deseos y no te deja crecer ni ser tú mismo, por lo que no existen límites afectivos ya que todo vale y todo se perdona.

Desde PsiqAT queremos dejarte unos tips para gestionar una relación de pareja:

-Comunícate.

-Comprende y empatiza con tu pareja.

-Escuchar a tu pareja con interés ¡es clave!

-Acepta a tu pareja.

-Respeta tus límites y los suyos.

-Pregunta antes de dar por hecho.

-Buscar siempre consenso.

-Ten detalles y cuida de tu pareja.

-Admite tus errores y aprende a pedir perdón.

-Cuidado con las expectativas.

-Tú felicidad solo depende de ti.

-Cuida del espacio y libertad individual.

-Basa tu relación en la confianza.

-El contacto físico es importante.

-Trabaja la reciprocidad y equidad.

Si sientes que tu relación podría mejorar y no sabes cómo cuenta con nosotras o algún otro profesional. Desde PsiqAT, a través de la práctica del acompañamiento terapéutico ¡podemos ayudarte! Contacta con nosotras.

Fobia Social desde el Acompañamiento Terapéutico: Un caso práctico

¿Te has preguntado alguna vez cómo se puede trabajar la fobia social desde el Acompañamiento Terapéutico? ¡Desde PsiqAT queremos contártelo!

El Acompañamiento Terapéutico puede aplicarse a multitud de situaciones y problemáticas, por ello desde PsiqAT, queremos mostrarte cómo se intervendría desde la práctica del Acompañamiento Terapéutico a través de un caso teórico-práctico de fobia social.

Pablo, es un joven de 25 años y el pequeño de tres hermanos, los cuáles han crecido y vivido con su madre en un piso de Granada. Desde pequeño se ha definido como un niño tímido y según refiere, siempre le ha costado establecer relaciones con los demás, pero siente que esto se acrecentó al comenzar el instituto y separarse de sus hermanos, los cuales comenzaron a trabajar. Según refiere, se sentía incapaz de entablar conversación con sus compañeros de clase y evitaba los espacios entre clase y clase y el recreo, ya que eran los momentos en los que la gente interactuaba entre sí y sentía un miedo atroz a equivocarse, a que le viesen una “persona débil” y a causar mala impresión. Por este motivo, según refiere, únicamente se siente bien sus con madre y con sus hermanos, ya que no se siente juzgado.

Actualmente Pablo se encuentra en la universidad y según refiere, lo que peor lleva son los trabajos grupales, así como el trayecto al campus, ya que se siente observado en el metro. En ocasiones ha llegado tarde a clase por coger el metro con menor afluencia, o incluso, cuando no ha podido aguantar la presión, ha acabado realizando la mitad del trayecto andando, con lo que esto supone.

Según comenta, Pablo apenas ha frecuentado bares, pubs nocturnos, restaurantes, centros comerciales, por miedo y vergüenza. Confiesa que, en situaciones previas a estos contextos, ha llegado a tomarse más de una jarra de cerveza, con el fin de poder desinhibirse. Por no hablar a la hora de pedir una cita por teléfono o descambiar algún artículo defectuoso, que reconoce que lo evita o lo progestina el mayor tiempo posible.

Tal y como nos cuenta Pablo, todas estas situaciones tienen en que le producen previamente: palpitaciones, sudores fríos, temblores, bloqueo y vergüenza.

Por ello y tras acudir Pablo a consulta acompañado de su madre, se realizaron varias sesiones de evaluación de manera individual, para plantear unos objetivos desde el enfoque del Acompañamiento Terapéutico:

OBJETIVOSACCIONES
Mejorar autoestima y autoconcepto-Identificar fortalezas 
-Mejorar la imagen sobre sí mismo
Reducir los niveles de ansiedad-Proporcionar técnicas y herramientas de desactivación emocional (por ejemplo, la relajación…) y acompañar a Pablo para ponerlo en práctica.
Exponerse a contextos que le producen malestar-Acordar con Pablo una lista de prioridades de los sitios a frecuentar y objetivos para ir enfrentándose gradualmente.
Aumentar la red social -Favorecer a que cada vez se vaya exponiendo a situaciones sociales y acompañarle en su proceso.

Si te sientes como Pablo o conoces a alguien que pueda sentirse así, desde PsiqAT ¡podemos ayudarte!